Saturday, November 6, 2010

(penetración)

"Dance first. Think later. It's the natural order."
— Samuel Beckett


I.

La sombra de las manos sobre mi piel, sus manos de sombra, despertaron,

Me despertaron,

amanecieron el que yo sentía, el que sienta.

Vibraciones se propagan,


IV.

Hasta dónde puede penetrar una sombra, que penetra cuando penetra y ciñe en el abrazo de tres citas fugaces, de un Kafka y un Beckett y un alguien más que ya no recuerdo bien.


III.I

No te lo dije, pero te leía mientras dormías, leía tus tatuajes y tu boca, tu respirar y las pesadillas de las que, quizá, te despertaría con el rozar de mi boca en tu boca. Te leía al dormir y te fuiste a un pasillo oscuro del que me llamaste y te llamé y volviste.

Te leía en tu dormir, tus manos caían, inertes, sobre mí,

Caían,

Y me aprisionaban (más) en el parpadeo que nuestros cuerpos formaron un poco antes.


II.I

Trémula, resuena dentro, en mi cuerpo, ¿mi pecho? Entre los pezones,

Justo debajo de un hueso que saluda desde siempre, protuberancia ósea que se siente al sentir.

Suspiro interno.


II.II

Mi cuerpo dice cosas,

Agotado,

suspira con réplicas de sombras.

Se me confunden los tatuajes de palabras entre el sudar ahora seco,

huele a un árbol recién cortado, madera fresca.

Huele a él.

Se confunde el azul de ese cielo sepia, ya oscuridad

y el azul del sepia resuena con los colores que traspasaban mi cuerpo un poco

antes.

Algo suspira dentro y no soy yo.

Y no escucho,

rememoro caricias de manos gigantes, un abrazo dentro del cual,

El mundo

Ya no era mundo.


III.II

Cuatro habitaciones. En la frontera.

Alguien dijo, se puede penetrar hasta el corazón.


V.

(se dice en voz baja para que no se pueda leer,

entre sus brazos

sombras

crepúsculo del cuerpo dentro del cual

resguardo

acobijada

suspiro)


(suspiro)

(texto atrapado dentro, sal, ya sal)


(me acurruco, no cada noche, pero sí algunas, en mi recuerdo de él)

Monday, November 1, 2010

(suspiro)

(







)

(La espera en la Jornada)

La espera: la seducción..., ensayo que se apega a la versión de Basile, más sexual y violenta

Analiza Kelly A.K. la permanencia de la bella durmiente en la literatura universal

Aún tiene algo que decirnos, por eso se sigue recreando, explica la autora en entrevista

Ericka Montaño Garfias
Periódico La Jornada
Lunes 25 de octubre de 2010, p. a12

El tema de la bella que duerme es constante en la historia de la literatura universal. Parte de una narración oral de Giambattista Basile, que se publicó de manera póstuma en 1634, y ha pasado por numerosas modificaciones, de Perrault a los hermanos Grimm, quienes le dieron una connotación más de cuento de hadas, hasta llegar a Yasunari Kawabata, Elfriede Jelinek y Anne Rice.

¿Por qué un tema y un personaje tan antiguos se siguen repitiendo? De esa pregunta parte la periodista Kelly A.K. para escribir su ensayo La espera: la seducción de las bellas durmientes, publicado por la editorial independiente Textofilia.

Todavía tiene algo que decirnos, por eso se sigue utilizando, recreando, para que existan tantas versiones contemporáneas del mismo personaje. Partí de ahí para la investigación, pero fue algo muy loco, porque, si bien se supone que en una investigación, en un ensayo tomas distancia: me di cuenta de que me estaba tocando puntos sumamente profundos, muy íntimos. Así, habla de la bella durmiente desde la perspectiva de la espera.

Ya había escrito un capítulo y no podía seguir con el segundo porque me quedé pasmada. Sentí que mi inconsciente me había hecho una jugarreta, que había decidido escoger un tema que inevitablemente iba a acabar en una investigación sobre un tema muy específico, como es el de la espera, que me toca a niveles muy profundos.

–¿Por qué?

–A nivel personal tengo una historia con un familiar a quien esperé mucho tiempo, desaparecido; fue vivir en la espera. La espera se vive en carne viva y yo la viví así. Unos meses después de que se resolvió comencé la investigación. De cierta manera tenía que entender, además de sentir, qué era la espera.

Fui una especie de durmiente, estuve en pausa un rato. Ahora siento que estoy en una vorágine, que estoy viviendo mucho.

Foto
De Basile a Perrault hay un gran cambio, se le quita el erotismo, indicó en entrevistaFoto cortesía de la escritora

La espera, desde el punto de vista no sólo de cuánto dura, sino de las expectativas que genera. Vamos construyendo en la espera, por eso cito mucho a Barthes, quien dice que la expectativa que creamos del otro nos trastorna.

La bella durmiente espera, al menos en las versiones modernas, a que el príncipe la salve. Tendida en una cama pareciera que no le toca hacer nada más que aguardar, cuando en realidad ella es quien mueve al héroe a la acción.

–¿El verdadero héroe de la historia no es el hombre, sino esa mujer que yace?

–Exacto, nos equivocamos de héroe: ella es la heroína, y es mucho más activa de lo que parece. Es como la mujer mexicana: parece pasiva, que no hace daño, que no mata ni una mosca, cuando realmente somos de armas tomar.

La historia cambia según la época o el país. Nace en la literatura con Basile, quien retoma una vieja leyenda. “De Basile a Perrault hay un gran cambio: se le quita la sensualidad, el erotismo. Hay que entender que en un principio no existía la noción de cuento infantil. Nosotros lo vemos así, pero realmente eran cuentos orales. Yo me apego más a la versión de Basile, que es mucho más sexual, violenta, tiene más carnita.

La de Perrault es más ñoñona, y los hermanos Grimm lo transforman en un cuento mucho más fantástico. El primero no lo es, es el lino, la cuestión del despertar, las hadas aparecen para ayudarla a amamantar, no hay embrujos ni brujas; lo del lino enterrado es una cuestión de mala suerte. En las versiones contemporáneas ya hablamos de otra cosa.

Así, cada versión, con elementos distintos, aporta a la configuración del personaje de la bella durmiente. Cada autor le da otro matiz; es un espejo distinto.

http://www.jornada.unam.mx/2010/10/25/index.php?section=cultura&article=a12n1cul

(así suena el cuerpo al volver)

y una canción hace estertores en una escala richter que no se menciona en voz alta...


Tuesday, October 26, 2010

(la espera en La Razón)

Novedades Editoriales

(Carlos Olivares Baró)

¿Una mujer duerme y la mirada masculina
la posee? ¿Una mujer duerme y el deseo
se sublima? Hay un misterio en la bella
durmiente, no en la mujer dormida. “Quiero ser de-
terminante en eso; mi ensayo trata sobre las bellas
durmientes, no de las mujeres dormidas…”, aclara ca-
tegórica Kelly A. K. (Ciudad de México, 1981) cuando
le pregunto la diferencia entre una mujer que descan-
sa, que dormita, y una bella durmiente. La espera. Se-
ducción de las bellas durmientes (Textofilia Ediciones,
2010), ensayo que aborda el mito de las bellas dur-
mientes con apremiante inteligencia especulativa.
Texto que se convierte en un instigador análisis del
acto contemplativo. Eros y mirada. Eros y ensoña-
ción. Eros y prórroga. Eros y silencio. Kawabata, Anne
Rice, Almodóvar, Murakami y Elfried Jelinek en la re-
creación de la leyenda que nos sedujo en la infancia.
Kelly A. K. emprende un viaje por las motivaciones del
príncipe y los hechizos del sueño. Las bellas durmien-
tes sometidas a los influjos de la avidez masculina
(beso mágico, mirada, aguardo, recogimiento…). La
bella durmiente: metáfora que enaltece la virilidad.
Lo más interesante de este libro es su prosa hilvanada
en los territorios de las pausas y las sordinas. Atrac-
ción y expectativa. Atisbo y redención. Ceremonia y
disposición. Entregamos a los lectores un fragmento
de este sugerente cuaderno.

En primer lugar, ¿cómo puede una mujer dormida
convertirse en una bella durmiente?, ¿de qué
manera sucede esta transformación?, y, ¿qué es
lo que tiene una mujer dormida que hace que se
transforme en una bella durmiente? El narrador
comienza a responder esas preguntas dentro de
su texto: “Ninguna mujer, por hermosa que fuera,
podía ocultar su edad cuando dormía”. Una mujer
dormida no miente. Ésta, se vuelve bella durmien-
te al momento en que en su sueño es absolutamen-
te vulnerable pues en el sueño todas las máscaras
caen. La aseveración conduce a otra pregunta,
¿cómo puede una mujer dormida, una joven en el
apogeo de su lozanía llegar a ser aún más deseable
cuando está sumergida en el sueño, cuando no
se mueve ni reacciona?, ¿ se vuelve deseable al
momento de transformarse en una bella durmien-
te?, ¿es deseable por ser prohibida, inaccesible? El
texto responde:

Ahora vengaría en esta muchacha esclava,
drogada para que durmiese, todo el desprecio y
la burla soportados por los ancianos asiduos de
la casa. Violaría la regla de la casa. [...] Esperaba
despertarla mediante la violencia. Pero se apar-
tó de improviso, porque acababa de descubrir la
clara evidencia de su virginidad.

Por Carlos Olivares Baró

Ficha técnica
título: La espera
autor:
Kelly
A. K.
Editorial: Textofilia
Ediciones, 2010
Género: Ensayo
Páginas: 100 páginas
Precio: 159 pesos

carlos.olivares.baro@hotmail.com

Monday, October 18, 2010

(La espera en la crónica)

La historia original de la Bella Durmiente no tiene una bruja y príncipe, es más bien XXX
Juan Carlos Talavera | Culturas
Lunes 18 de Octubre, 2010 | Hora de creación: 00:51| Ultima modificación: 02:22



Análisis. El ensayo es publicado por Textofilia Ediciones.

El verdadero origen del clásico infantil La Bella Durmiente se encuentra en una versión “triple equis” que el escritor italiano Giambattista Basile transcribió en 1634 y que tituló El Sol, la Luna y Talia, donde una mujer dormida es violada. Lo particular de aquella historia es que la Bella Durmiente no se pincha el dedo con una rueca, ni es embrujada por un hada maléfica, tampoco existe un príncipe encantador y menos aún un beso, señala Kelly A.K.

Pero la Bella Durmiente es un personaje que hasta ahora no ha sido agotado y así lo demuestran dos Premio Nobel: el japonés Yasunari Kawabata y la austriaca Elfriede Jelinek, así como los estadunidenses Anne Rice y John Irving, e incluso el afamado Haruki Murakami, quienes en su literatura han retratado bellas durmientes desde distintos ángulos, explica la autora en su ensayo La espera. Seducción de las bellas durmientes, publicado por Textofilia Ediciones.

Para Kelly A.K., las bellas durmientes son objetos depositarios del deseo del otro, pero al mismo tiempo depositarias de su propio deseo; heroínas, personajes engañosos que ocupan el papel principal de todas las historias, y un enigma por lo que provocan, ya que no se sabe qué sucede con estas mujeres que no hablan, no se mueven y se ven envueltas en un viaje.

AURA Y MISTERIO. Las bellas durmientes son un misterio, “y sin embargo, el que una mujer se encuentre dentro de un sueño profundo hace que no sea una mujer realmente, sino simplemente el esbozo de quién podría ser despierta”. Al final esta mujer se convierte en la heroína de la historia y no así el príncipe como muchos piensan, señala la joven autora.

Una característica de la mujer dormida es que no se le puede tocar. Se le ve, se le contempla e incluso puede ser espiada, pero se le respeta, y en opinión de Kelly A.K., esto se debe al concepto del aura de Walter Benjamin, dado que las durmientes son seres que sólo existen para ser contemplados y “forman parte de una ceremonia nocturna donde son intocables aun cuando es posible tocarlos intrínsecamente”.

Propiamente el género de las bellas durmientes existe, señala la autora, y aunque no se menciona en el ensayo, apunta que también existen bellos durmientes, como narra John Irving en El mundo según Garp, donde cuenta la historia de un hombre dormido y cómo una enfermera lo viola. Esa sería la versión masculina, explica.

En el texto, la autora analiza tres piezas esenciales del mito de la Bella Durmiente: La casa de las bellas durmientes, de Yasunari Kawabata; La muerte y la doncella, de Elfriede Jelinek, y Trilogía de la Bella Durmiente, de Anne Rice.

Y la importancia de la Bella Durmiente se encuentra en su reflejo “porque la literatura es una forma de espejear el mundo real, una manera de contemplar de forma distinta lo que tenemos a nuestro alrededor, y una manera de crear una perspectiva distinta. No hay bellas durmientes ni príncipes como tal, sin embargo, es una manera distinta de ver a mujeres y hombres”, concluye.

http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=538622

Saturday, October 16, 2010

(la espera en el universal)

El UniversalKioskoLetras + Artes
Vistazo al mito de la bella durmiente
El libro La espera (Textofilia Ediciones), de Kelly A.K., es un ensayo basado en La bella durmiente, una historia con una fórmula que, según ella, ha sido repetida en varias versiones y que muchos recuerdan a través de Disney

AUTORA. Publica su primer libro en Textofilia Ediciones (Foto: ESPECIAL de Paola Tinoco )


Sábado 16 de octubre de 2010
Patricia García | El Universal

Comenta la Nota




clínica de periodismo

El libro La espera (Textofilia Ediciones), de Kelly A.K., es un ensayo basado en La bella durmiente, una historia con una fórmula que, según ella, ha sido repetida en varias versiones y que muchos recuerdan a través de Disney.

Kelly basó su libro en la tres versiones occidentales más antiguas: El Sol, la Luna y Talia, de Giambattista Basile, y las dos adaptaciones de ésta realizadas primero por Charles Perrault y posteriormente por los hermanos Grimm.

Mediante su análisis, Kelly muestra en su ensayo que las bellas durmientes se vuelven las heroínas de la historia, e induce a reflexionar sobre diversas cuestiones; entre otras cosas nos presenta bellas durmientes que son violentadas, pero a su vez son ellas mismas quienes se vuelven violentas al despertar los deseos más íntimos en los príncipes.

Para Kelly la espera tiene dos connotaciones: tiempo y expectativa. Al respecto, la autora plantea que en el momento en que llega lo que esperamos nunca se llenan los “huecos” que vamos a tener y por ello supone que a veces es más rico quedarse en la espera.

En entrevista con KIOSKO, Kelly comenta que desde pequeña había sentido una fascinación por la historia de la bella durmiente, y que al final se dio cuenta que su ensayo también había tenido que ver con algo que ella vivió.

Kelly dice que, a diferencia de la mujer dormida, la bella durmiente es aquella mujer que sabe que puede producir erotismo, que se seduce a sí misma sin que necesariamente seduzca al otro, que se sabe poderosa y autónoma, por lo que su erotismo se vuelve activo a través de la reacción que puede provocar en otro. Añade que el que se le llame “bella durmiente” no implica que por fuerza esté dormida, ya que puede tener un sentido real o metafórico.



Y hay bellos durmientes

La autora comenta que también puede haber “bellos durmientes” y cita un ejemplo en la vida real: cuando nos relacionamos a través de internet, donde creamos al otro y nos recreamos a nosotros mismos, creamos expectativas y acturamos hasta cierto punto de manera muy ansiosa ante la posibilidad de recibir el mensaje esperado por mail, por un mensaje en Twitter o en Facebook.

Durante la entrevista, la autora explica: “escribir para mí es una necesidad, si no escribo me ahogo”. Y cuando se le pregunta qué haría si de pronto un día ya no pudiera escribir, responde que pintaría y que siente un poco de envidia hacia los artistas gráficos, pues de alguna manera el escritor y el pintor hacen casi lo mismo; sin embargo, lo de ellos es visual e inmediato para el receptor, mientras que los escritores necesitan a un lector activo.

El pasado miércoles, en la Casa Refugio Citlaltépetl, el escritor Andrés de Luna y la narradora Ana Clavel presentaron de una forma muy original y a manera de entrevista La espera, el primer libro de Kelly A. K., quien yacía en un diván como si ella misma fuera una “bella escribiente” contestando a cada uno de los cuestionamientos de sus presentadores.

Durante la original presentación, Ana Clavel comentó que la mirada es una caricia más profunda que el tacto; y al final, entre risas, la autora de La espera aseguró: “esta noche me sentí muy acariciada”.



El libro de Kelly A.K. se presentará mañana domingo en el Foro Juan Gelman de la Feria Internacional del Libro del Zócalo, a las 11:00 horas.




http://www.eluniversal.com.mx/cultura/64034.html

(( ))

( un paréntesis es un momento para respirar ) ( un paréntesis es un silencio para soñar ) ( un paréntesis es un espacio para estar )