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Monday, January 17, 2011

(explosiones internas / hipos superficiales)














A veces las explosiones que deberían invocar futuros encuentros, evocan reminiscencias perdidas sin querer.
A veces un domingo puede una sucumbir a la dinamita de unos dibujos.
A veces es todo lo que hay.
A veces hay tanto mucho más que esto.
A veces el diafragma se encuentra en la burbuja exterior invadida por la respiración ajena y el hipo no canta con las notas adecuadas.
Los paisajes de los lagos de la angustia del insomnio de la noche anterior no son iguales a los imaginados con los ojos cerrados.
Nunca lo son.
(Tampoco lo eres tú cuando no soy yo en yo que eres tú que soy yo. ) (Pamplinas).
Basta de hipos de angustia, el diafragma de la existencia no puede pasársela saltando de un estado anímico al siguiente, no tiene sentido así. Sinsentido es mejor. Sin sentido también. Sin ese sentido, todavía mejor.
Los suspiros dentro del hálito del hipo saben mejor. De verdad.
Así es un paisaje de explosiones internas, de hipos superficiales, exteriores, visibles, manifiestos, palpables, terribles, reales.

Saturday, November 6, 2010

(penetración)

"Dance first. Think later. It's the natural order."
Samuel Beckett


I.

La sombra de las manos sobre mi piel, sus manos de sombra, despertaron,

Me despertaron,

amanecieron el que yo sentía, el que sienta.

Vibraciones se propagan,


IV.

Hasta dónde puede penetrar una sombra, que penetra cuando penetra y ciñe en el abrazo de tres citas fugaces, de un Kafka y un Beckett y un alguien más que ya no recuerdo bien.


III.I

No te lo dije, pero te leía mientras dormías, leía tus tatuajes y tu boca, tu respirar y las pesadillas de las que, quizá, te despertaría con el rozar de mi boca en tu boca. Te leía al dormir y te fuiste a un pasillo oscuro del que me llamaste y te llamé y volviste.

Te leía en tu dormir, tus manos caían, inertes, sobre mí,

Caían,

Y me aprisionaban (más) en el parpadeo que nuestros cuerpos formaron un poco antes.


II.I

Trémula, resuena dentro, en mi cuerpo, ¿mi pecho? Entre los pezones,

Justo debajo de un hueso que saluda desde siempre, protuberancia ósea que se siente al sentir.

Suspiro interno.


II.II

Mi cuerpo dice cosas,

Agotado,

suspira con réplicas de sombras.

Se me confunden los tatuajes de palabras entre el sudar ahora seco,

huele a un árbol recién cortado, madera fresca.

Huele a él.

Se confunde el azul de ese cielo sepia, ya oscuridad

y el azul del sepia resuena con los colores que traspasaban mi cuerpo un poco

antes.

Algo suspira dentro y no soy yo.

Y no escucho,

rememoro caricias de manos gigantes, un abrazo dentro del cual,

El mundo

Ya no era mundo.


III.II

Cuatro habitaciones. En la frontera.

Alguien dijo, se puede penetrar hasta el corazón.


V.

(se dice en voz baja para que no se pueda leer,

entre sus brazos

sombras

crepúsculo del cuerpo dentro del cual

resguardo

acobijada

suspiro)


(suspiro)

(texto atrapado dentro, sal, ya sal)


(me acurruco, no cada noche, pero sí algunas, en mi recuerdo de él)

Tuesday, July 27, 2010

pedazo de alas

(publicado en la revista Cultura Urbana, en el número dedicado a niños)

Anoche soñé que tenía alas pero no sabía volar. Desperté. Mi espalda desnuda, el vacío
compensando los sueños que tenía sobre los párpados.
Desde mis ojos de niño, y hasta mi parpadear de adulto, las cosas que flotaban fascinaban
mi atención, la maravilla del prodigio de aquello que debiera caer más velozmente y no lo
hace, la insensatez de una hoja de abedul que cayó del árbol y se rehúsa a tocar el suelo.
Alguna vez alguien me dijo que las palabras tenían la capacidad de flotar, y desde
entonces suspiro palabras al aire, intentando encontrar aquella que volará y se perderá
entre nubes de colores de fábulas. Tal vez tenga que ser un suspiro, o un grito elevado
desde el silencio de mi respiro, no lo sé. Pero esa palabra tiene que encontrarse en algún
lugar, y me he dedicado todos los cambios de colores que han sufrido mis ojos desde
entonces para encontrar esos sonidos que al ser emitidos, no caerán.
Belleza de inconsciencia infantil, alas en los sueños, pesadumbre en el despertar.
¿Cómo se busca una palabra entre tanto silencio?
¿Y si yo fuera a convertirme en la palabra que tanto buscaba?
Decidí tener alas en la espalda para poder flotar. Si no era en mi costado, ningún otro
lugar aguantaría la pesadez de mi realidad, aquella que impide el despegarme del suelo
siquiera milímetros sobre los sueños.
No recuerdo si fue una determinación mía, o simplemente sucedió, pero recuerdo que
en algunos espacios de mis juegos infantiles, de pronto caían plumas de avestruz a
mi alrededor. Nunca supe si esas eran las que tenía destinadas y con un gran esfuerzo
imaginativo las tenía que reunir, guardar, armar como rompecabezas y esperar a que
llegara aquél que me enseñara a pegarme mi creación sobre la espalda… yo siempre me
imaginé que mis alas serían de plumas inmensas de colores, o pequeñísimas blancas, casi
transparentes, pero nunca de un ave que se le olvidó volar.
Alguna vez me paré en la orilla de un precipicio y le grité al retumbante vacío. Tal
vez debía correr y aventarme a la incertidumbre, cual albatros que sabe que flotará a
pesar de la pesadez de las alas que le impiden elevarse desde el suelo. Bello albatros,
imposibilitado con sus inmensas alas a despegarse del suelo, siempre un pequeño intento
de suicidio cada vez que siente la necesidad de volar.
Laberinto del desencadenamiento de incongruencias.
¿Qué será más pesado, saber que únicamente arriesgando mi posibilidad de divagar en
el fantaseo de mi irrealidad, puedo llegar a flotar? O, ¿qué el suelo con la seguridad
del arraigue a la habitualidad aparente permitiría especulaciones irrealizables?
Alas, únicamente quería alas, como un ángel, como un ave, como una mariposa con
plumas de esmaltes polifónicos.
Quería verme en el charco que unas lágrimas habían dejado abandonado y reflejar mi
espalda con protuberancias de plumas; llenar el desierto de tanta piel homogénea con
protuberancias que quizás se atreverían a volar.
Volar, ese era el fin último.
Años y siglos e instantes en un parpadeo en el que confronto mi sueño con la realidad que
me imagino me subyuga a lo inteligible.
Y si la casualidad penetrara por una ranura de mi pupila ¿hacia dónde se dirigirían esas
alas inexistentes?
Tantos lugares que podría abandonar, tantos paisajes en los que me camuflaría sin ser
nunca parte de ellos, tantas esferas breves como una palabra nunca emitida de las que
podría desaparecer sin siquiera tocar con la planta de los pies.
¿era eso lo que buscaba entre las palabras suspiradas y las palabras susurradas?
¿o simplemente deseaba tener alas?
Crearlas con el material desechado por las ilusiones y los anhelos, desmenuzar los
gránulos de arena que caen en silencio sobre un reloj que no marca el tiempo, chuparme
los labios resecos y forjarlas con los ojos cerrados, con las manos atadas con estambre de
araña sobre los ojos, con el cuerpo inclinado hacia las rodillas. Concebirlas en un pasaje
del tiempo que jamás se concretará sobre un parpado que desea ser pétalo de amapola.
Y tenerlas, pintarlas sobre mi espalda, trazo a trazo, delinearlas sin pincel ni yemas de los
dedos, simplemente con el deseo de su existir.
Tener alas sobre la espalda.
¿volar? No sé… la posibilidad ….

Thursday, June 3, 2010

9 años

y por más que intente evitar este día, de dar brincos y volteretas, de ignorarlo, el día igual llega.

He hecho de todo, lo he metido debajo de la cama para que converse con los monstruos que me asustaban en la infancia, en el closet también.

He intentado introducirlo dentro de una de esas vasijas de vidrio para mermelada preparada en casa que después son imposibles de abrir.

También lo traté de cocinar, pero amargó la comida.

Una vez lo metí a la tina, al día, claro, para ahogarlo y quizá, desaparecerlo. Labor inútil, al año siguiente, ahí estaba.

También arranqué esa fecha de todos los calendarios.

Un año me fui a la feria todo el día, y después lloré. La fecha me había estado esperando, sentadita en mi casa, lista para saltarme encima en cuanto cruzara la puerta con una sonrisa.

Imposible esquivar fechas.

Una vez intenté volverme transparente, tan transparente como la transparencia de las lágrimas que se transparentan en la ropa blanca que se esfuma en la transparencia de la tristeza que se deshace en lágrimas.

Un año más un año menos, ausencia continúa en la misma presencia.

Ah, malditas fechas que no son de años bisiestos.

Eso deberíamos de abogar, la próxima vez que se cree una calendarización solar/lunar/escolar/venusina/terrestre, las fechas difíciles solamente vendrán a visitarnos cada 4 años, o más. Así el año será apacible, ligero, dulce.

Palabras esquivas. Hoy me es difícil decir más.

¿Cómo pasar un aniversario luctuoso?

Viviendo.

(( ))

( un paréntesis es un momento para respirar ) ( un paréntesis es un silencio para soñar ) ( un paréntesis es un espacio para estar )